La Sangre del Coltán - El Oro Gris -

África derrama sangre. Lo lleva haciendo tanto tiempo que muchos de sus habitantes jamás han conocido su tierra sin dolor. Lo peor de todo es que hay unos claros culpables y que todos ellos viven a miles de kilómetros de allí.
Si, por un momento, nos parece que la vida de otras épocas era más dura, más salvaje, menos civilizada, es porque no nos molestamos en mirar hacia otros lugares del mundo que no sea lo que tenemos justo delante o los países que pertenecen a ese, muy mal llamado, primer mundo o, de una manera más disimulada, civilización occidental. Hay países, inventados, la gran mayoría, por unos colonizadores que, en el fondo, nunca se fueron, en los que la vida no tiene valor, la corrupción a contaminado todos sus rincones y los intereses han deshumanizado a quienes allí viven.
Casi todos, están en África, y la República democrática del Congo, es uno de ellos. Y, ahora llegamos a una de las cuestiones, el coltán. ¿Qué es el coltán? No es un solo mineral, es la abreviatura de dos minerales: columbita, una mena de columbio, o niobio, y tantalita, una mena de tántalo. Es una mezcla de dos óxidos que forman una solución sólida. Es escaso en la naturaleza y ha pasado de ser una rara curiosidad mineralógica, a ser crucial para el avance tecnológico. La república Democrática del Congo produce el 80%. Y para hacernos una idea concreta de su uso; el coltán se usa para que no se recalienten los chips usados tanto en telefonía móvil y en consolas como en ordenadores de todo tipo, desde personales hasta en automóviles, donde también se necesita para la programación del airbag. Es tal la dependencia de este mundo acomodado, del coltán que tanto Nokia, como una conocida marca de automóviles, tuvieron que parar la producción cuando las cosas se complicaron en el Congo.
En las montañas del Congo, además de coltán hay oro, diamantes, cobre y estaño. Entonces, ¿Cómo un país tan rico vive en la pobreza, teniendo que conformarse con menos de un dólar al día, de media para sobrevivir, o mejor dicho, malvivir?
Si, alguien lee esto, no se pregunta ¿Por qué una guerra que lleva 15 años y 5 millones de muertos apenas sale en los medios de comunicación y si quieres saber algo hay que buscarlo concretamente?
Todo, empieza y acaba con las grandes corporaciones, que en definitiva, dominan las grandes potencias del mundo, que irónicamente son las que forman el núcleo principal de la ONU, que se supone que tiene que velar por los derechos de todas las naciones, pero este es un tema para otro artículo, dada la expansión de la corrupción
En 1996 USA patrocinó una invasión de las fuerzas militares de Ruanda y Uganda, países vecinos del Congo. En 1998 toman el control y ocupan las áreas mineras estratégicas. El ejército Ruandés empieza a ganar importantes sumas de dinero, más de 20 millones de dólares al mes, con el coltán. El coltán es trasformado en el codiciado tantalio que a su vez es vendido a las importantes empresas tecnológicas.
Y este, es un gran resumen de lo que, desde 1996 está pasando en la República democrática del Congo. Pero para comprenderlo bien hay que ahondar mucho más en el tema y entender como esas grandes corporaciones, esas multinacionales sin escrúpulos han organizado su propia infraestructura y como, con sus inversiones se ha planificado una guerra. Una guerra silenciada por el propio interés de esas multinacionales de USA, Alemania, China, Japón, Canadá… Y apoyada por poderosas corporaciones: la Cabot Corporation y OM Group de USA; la HC Starck de Alemania y Nigncxia de China.
 entre todo esto a gran escala, también está el sufrimiento de un pueblo pobre, sin recursos y sin voz, porque nadie, o casi nadie quieren dársela, y quienes se la dan no tienen la capacidad de esos grandes consorcios de Medios de comunicación, con los mismos intereses que las grandes multinacionales y corporaciones. Entonces pasan cosas como esta:
En un rincón del puerto de Bukavu, cabeza de distrito del Kivu Sur, una anciana está de cuclillas al lado de los sacos de harina de mandioca que vino a vender a los pescadores locales. A poca distancia de ella, pasan algunos hombres que embarcan hacia la isla de Idje, perdida en medio del lago. Dirección: las minas de coltán del islote. “No vayáis allí. El coltán es la muerte”, les murmura, inaudible la anciana. Sabe de lo que habla. Dos de sus hijos han dado su vida al coltán. El uno de agotamiento en 2001, el otro de enfermedad, el año pasado, en las minas de Shabunda, una pequeña ciudad al Sur de Bukavu.http://numrl.com/49526



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