El método del crucero. Uno de los fraudes más dañinos que conozco.

Para titular el artículo como lo titulo, la cosa tiene que ser grave, porque a lo largo de este tiempo hemos ido desgranado una serie de fraudes que van tocando a muchas capas de la sociedad. Pero este, en concreto, es realmente lamentable, más aún que el método de la ballena del que ya hablamos en su día. En realidad, es una variante de ese sistema, llevándolo al extremo.

Como todos sabemos, la deslocalización de la producción industrial consiste en llevarse las fábricas allí donde más barata resulte la mano de obra y donde menos derechos tengan los trabajadores, de modo que se pueda luego traer a los países desarrollados el producto acabado y vender a precio de oro lo que se produjo a precio de miseria. Lo que queda a medio camino entre nuestro capricho y su miseria se llama beneficio industrial o plusvalía de la operación.
Sin embargo, cuando se trata de productos pequeños, de poco peso y con una necesidad de mano de obra intensiva pero simple, alguna grandes empresas recurren al método del crucero.
El método del crucero consiste en fletar un barco enorme y anticuado, equiparlo con la maquinaria necesaria, embarcar en él a los trabajadores y las materias primas y producir en alta mar, dentro lo que jurídicamente se consideran aguas internacionales. Una vez que el producto está terminado se regresa a puerto, se descarga la mercancía y se releva a los trabajadores, que normalmente son trabajadoras, porque el sector más proclive a esta clase de practicas es el textil y del calzado.
La jugada es redonda: en aguas internacionales, los trabajadores no pueden acogerse a legislación alguna como no sea a la del país que abandera el buque, y para eso ya se tiene buen cuidado de que el barco tenga bandera de alguna nación tercermundista sin legislación alguna. Además, en lugar de tener que llevar a miles de kilómetros las materias primas para que vuelvan luego a hacer ese viaje las productos manufacturados, basta con alejarse unas cuantas millas de la costa para quedar fuera d e la jurisdicción laboral y fiscal del país donde se pretende vender el producto, ahorrando una cantidad considerable en transporte.
Esta práctica, por lo que yo sé, fue más habitual en los años ochenta y noventa que ahora mismo, y solía hacerse en el Pacífico, en los mares entre China y Japón, aunque las malas lenguas (o no tan malas) hablaron también de alguna conocida firma española que lo hacía frente a las costas gallegas.
Actualmente, parece ser que el método crucero se ha ido abandonando, peor no penséis que es por humanitarismo ni por escrúpulos: simplemente ha sido porque alimentar a los trabajadores a bordo de los barcos y darles una sanidad mínima resultaba más caro que dejar que se fuesen a dormir a sus propias casas y se las arreglasen por su cuenta si enfermaban.
Si el método crucero ha ido desapareciendo ha sido, en suma, porque habría otros más pobres en tierra que estaban dispuestos a trabajar más horas, por menos dinero, y en peores condiciones. Tanto, que ya no resultaba interesante ahorrarse el transporte.

http://www.fraudefiscal.es/fiscalidad-internacional/el-metodo-del-crucero-uno-de-los-fraudes-mas-asquerosos-que-conozco/

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